Reina de reinas es la dama del atuendo de plata, la más bella y joven mujer ha de ser.
Con los años pasar jamás ha de envejecer y lo único que ha de envidiar es la voz para comunicar.
Mas no me ha de importar porque lo siguiente les he de confesar
Ayer, noche primera del quinto mes su belleza vi otra vez.
Y el dolor que guardo en mi alma le conté, en la perla azul mi alma se reflejó
Mis anhelos de los cielos oscuros le narré, mis esperanzas en ella deposité
Una tierna sonrisa ella en su rostro dibujó, su comprensión me alegró
De aquel ser fue el tema del que le hablé, su imagen sin querer en el cielo tracé
Mis imágenes de mis recuerdos dijeron más que las palabras salidas por mi boca.
Ella con su rebozo blanco mi cuerpo envolvió, la soledad por un momento alejó
Mi corazón frío no se volvió, lo apreté tanto para deshacerme de él.
(Más lo oprimía, el sufrimiento, la confusión, el miedo lo consumía)
Escapar de la agonía y cerrar así una herida fue el plan que le propuse
La dama de plata de luz blanca lo refutó, un golpe mi alma recibió
La reina de la noche con sus ojos grises me contempló, las piedras de estrellas se destruyeron y mi voz quebró
Mi charla siguió por unos segundos más ya que el final estaba por llegar
Mis lágrimas no cayeron esta vez empero rencor y confusión continuó en mi ser
Y las siguientes palabras en la mente de esa mujer en la noche grabó
"Bella dama, os ruego que no me abandone, ay de mí si lo hace.
Mujer de vestido blanco no me hiera como lo hizo el rey del día”
Mis ruegos, ella los escribió en la libreta de los sueños sinceros
Forrada con estrellas y planetas que conocen su esencia
Y este sueño de realidad acabó, este deseo que se haya en mi corazón
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