Tanto tiempo ha pasado y nada ha cambiado,
su promesa no se ha cumplido y mi tolerancia ha seguido.
Lo sé, nunca leerá estas palabras de súplica que escribo pero,
algún día éstas se entrelazarán y formarán así, lo que llaman conversación,
una plática que tanto he anhelado.
Mis esfuerzos, deseo que no lleguen a ser en vano.
Le pediré a la estrella fugaz charlar con él una vez más,
abandonar el lugar y conocer quién es en verdad,
desenmascarar las imágenes de misterio que le rodean y romper así la distancia,
como alguna vez aconteció y una amistad, tal vez, se forjará...
No sabes... cuanto te extraño...,
tu promesa anhelo verla hecha realidad.
Algún día hablaremos y el listón infinito acortaremos.
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